" CON MI ESCRITURA CLAMO JUSTICIA "....
 

 
SARA MARIA ALDRETE VILLARREAL.....FOTOGRAFÍA RECIENTE
SARA MARIA ALDRETE VILLARREAL..VICTIMA DE UN COMPLOT....???????????
SUS GRANDES LOGROS INTELECTUALES Y COMO LIDER....
SARA MARIA ALDRETE VILLARREAL
SARA NOS HABLA DE SUS SENTIMIENTOS Y PENSAMIENTOS
" CON MI ESCRITURA CLAMO JUSTICIA "....
MIS COMENTARIOS PERSONALES
" ME DICEN LA NARCOSATANICA "
SARA ALDRETE Y EL CONCURSO DE PASTORELAS
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SARA ALDRETE VILLARREAL Y SUS MUJERES DE ORIENTE
SARA ALDRETE Y LOS ESTUDIOS
SARA MARIA ALDRTE VILLARREAL
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SARA ALDRETE

Mi libro escritura con la cual clamo justicia:


Todo es inusitado: el sitio, el tema, el personaje protagónico.
La noche de este lunes la propia Sara Aldrete dio a conocer en el Reclusorio Femenil Oriente el libro que en el título lleva su signo y su amparo: Me dicen la narcosatánica, editado por Colibrí.

Sara Aldrete fue compañera en su momento de Adolfo de Jesús Constanzo, santero para unos, enigma para otros, quien lidereó su propio grupo que la prensa llamó sin más, narcosatánicos.

Para Aldrete no hay vuelta de hoja:
"Hoy, como ayer, no pido perdón: clamo justicia. Para mí y para todas las mujeres inocentes que aquí vivimos. Hoy tengo uso del poder de la escritura, el mismo poder y la misma fuerza con los cuales se difundió uno de los episodios más escandalosos de la nota roja. Ahora yo, Sara Aldrete, busco, persigo con la sola fuerza de mis letras sacar de lo más profundo los recuerdos escondidos en los laberintos de la mente".

De modo que resta la duda razonable. O mejor, la duda metódica que en su turno expresó Josefina Estrada:
"La belleza rubia de Sara, sus ojos amarillos, su inteligencia y su encanto personal ayudaron a materializar a la bruja por antonomasia.
No niego que es condenable la sola idea de que pudo haber participado en el asesinato de 13 personas.
Y es espantable que alguien las haya descuartizado y hasta realizado ritos satánicos, tal como lo dicta la ortodoxia: sacrificar humanos en aras de obtener la protección del Maligno. Si Sara los mató, estoy de acuerdo que fue justa su fama y su sentencia. Pero

¿qué pasa si es inocente, como lo ha proclamado desde el primer momento?"

Crónica de la microfísica del poder

Escritor también, Emiliano Pérez Cruz hizo énfasis en la microfísica, que así se entiende a partir de dos aristas. La primera: "Más allá de lo anecdótico, en sí mismo terrible, Me dicen la narcosatánica es la crónica de la microfísica del poder que abate y de la violencia institucionalizada, que se vale de cualquier método para vigilar y castigar en el entendido, ya señalado por Foucault, de tú sabes que hiciste mal en delinquir y que yo hago bien al castigarte.

Las instancias de la justicia a la mexicana funcionarán de manera implacable: el custodio de más bajo rango se siente con el derecho de someter, más aún, de vejar a quien ya trae el estigma de acusado-culpable antes de ser enjuiciado". Y la segunda: "Apenas se esboza en el libro y bien daría para otro volumen: el del ejercicio del poder en las relaciones amorosas".

Ante el panorama, este ejercicio testimonial bien puede encerrarse en estas palabras de Sara Aldrete al comentar su libro:
"Conozco a ciencia cierta lo que te quita la cárcel. A mí me quitaron la posibilidad de tener descendencia, la posibilidad de llevar a mi hijo a tomar un helado, una tarde, en cualquier parte.
Pero a cambio me dieron, a manos llenas, una gama de emociones intensas y extremas.
Mi paso por la cárcel no ha sido en vano".
Lo demás es ficción: Sara Aldrete

Desde 1989, a Sara Aldrete se le relaciona con el caso más sórdido de la nota roja mexicana: “los narcosatánicos”, lidereados por el cubano Adolfo de Jesús Constanzo.

En su libro Me dicen la narcosatánica, que ayer presentó en el Reclusorio Femenil Oriente donde está presa desde hace once años, declara su inocencia

Por Arturo Mendoza Mociño

Nadie podría creer que en los primeros años de su niñez padeció poliomelitis y que hoy su andar seguro,
impulsado por un esbelto cuerpo de más de 1.80 metros de altura, alguna vez estuvo preso en armazones metálicos.
La tarde de ayer una rubísima Sara Aldrete, llamada desde 1989 por la nota roja mexicana la narcosatánica,
se declaró inocente de todos los crímenes que se le imputan y pidió una revisión de su condena que ronda,
sumando todos los cargos, los 647 años y cinco meses.

Desde la prisión de su cuerpo en el Reclusorio Femenil Oriente, pero en la libertad de su palabra escrita, la tamaulipeca nacida el 6 de septiembre de 1964, dio su versión de los hechos
con el libro-testimonio Me dicen la narcosatánica (Ediciones Colibrí, 2000).

En un hecho inédito en la historia de la literatura mexicana y de las cárceles de este país, un escritor preso presentó su libro en su lugar de encierro
Aldrete estuvo acompañada por Víctor Ronquillo, Emiliano Pérez Cruz, Salvador Castañeda, Josefina Estrada, Eduardo Vázquez, custodios y funcionarios del gobierno capitalino, pero no por sus compañeras presas.

“Escribo mi versión de los sucesos sin ningún temor porque ya nadie puede hacerme más daño del que he sufrido, del daño que me ocasionaron al separarme de mi familia y de mi hijo. Hoy, como ayer, no pido perdón. Sólo pido justicia para mí y para todas las mujeres inocentes que aquí vivimos.

Hoy hago uso del poder de la escritura, el mismo poder y la misma fuerza con la cual se difundió uno de los episodios más escandalosos de la nota roja. Ahora yo, Sara Aldrete, persigo con la sola fuerza de mis letras sacar de lo más profundo los recuerdos escondidos en los laberintos de la mente”.

La escritora Josefina Estrada, quien impulsó a Aldrete a contar su historia después de conocerla en un taller literario que impartía en el penal, consideró que este caso es una reencarnación de los mitos de brujería de la Europa medieval donde, en el período que va de 1450 a 1550, fueron condenadas a muerte cien mil mujeres acusadas de hechicerías.

Luego de que Estrada solicitara a los medios de comunicación reunidos en el reclusorio para que encontraran “la noticia exenta de la fantasía pura”, la autora del libro consideró que si los jueces encerraron su cuerpo, su palabra escrita la volvió libre y pidió que todos aquellos que la acusaron sin haberla investigado presenten las pruebas de sus denuncias.

Negó ser bruja porque si realmente hubiera sido tan buena como se decía en los periódicos no estaría presa, y dijo no sentirse ofendida por los apelativos que ha recibido desde hace once años —La sacerdotisa, La madrina, La amente del diablo, La come-niños, La bruja diabólica—, porque ella sabe muy bien quién es Sara Aldrete y quién la invención de los medios. Y bromeó en repetidas ocasiones: “Lo mejor de estar aquí es que no nos asaltan y vivimos muy tranquilas”, y concluyó: “En mi vida, lo único real son mi familia, los editores, las torturas que padecí, lo demás es ficción”.
Me dicen la narcosatánica

Arturo Mendoza Mociño


Tras 11 años de encierro en el Reclusorio Femenil Oriente, Sara Aldrete da a conocer sus memorias Me dicen la narcosatánica. Escritas en un taller literario que imparte en esa prisión la editora Josefina Estrada, empezarán a circular bajo el sello editorial Colibrí.



Sara Aldrete comienza su libro Me dicen la narcosatánica (Colibrí, 2000)
describiendo su primer encuentro con Adolfo de Jesús Constanzo El Padrino,

La relación de ambos, sus nombres y los crímenes por los que fueron inculpados, se dieron a conocer el 10 de abril de 1989 cuando fueron detenidos cuatro de los ahijados de Constanzo en Matamoros.

En su testimonio, Aldrete afirma haber sido secuestrada por El Padrino.
Su huida y captura culminará el 6 de mayo con una espectacular balacera en Río Nazas No. 19, en la ciudad de México.

Me dicen la narcosatánica son las memorias de Sara Aldrete, escritas después de trabajar en el taller literario que la editora y escritora Josefina Estrada imparte, desde 1997, en el Reclusorio Femenil Oriente.
En la obra, esta mujer nacida el seis de septiembre de 1964, en Matamoros, Tamaulipas, y que realizó estudios universitarios en el Southmost College de Brownsville, Texas,
narra con un estilo "ágil, nervioso y tenso" su versión de los hechos y las razones por las que se considera inocente.

La obra, explica Estrada, compagina el testimonio de Aldrete con las notas y crónicas periodísticas publicadas cuando ocurrieron los sucesos, desconocidas por la autora hasta el momento de su reclusión.

Se incluyen también tres entrevistas realizadas por Flor Berenguer con Omar Orea; Jorge Montes, el Carta Brava, y Juan Carlos Fragoso.
Inconforme con la mala fama que carga desde hace 11 años que ha permanecido encerrada en el Reclusorio Femenil Oriente,
Aldrete dice de Constanzo: "Adolfo, en efecto, era santero, profesaba la santería y estaba muy bien acreditado en los altos medios políticos, artísticos y policiacos.
A pesar de ello, la Policía Judicial Federal también lo acusó de narcotraficante.

Por su parte, Estrada, además de señalar que la autora prepara otro libro donde narrará su proceso, la violación de sus derechos humanos y jurídicos y su estancia en la cárcel, considera que el caso de Aldrete debería revisarse porque no existen pruebas de que haya participado en ninguno de los 13 asesinatos atribuidos a los narcosatánicos.



Sara Aldrete vuelve a pasar a la historia

su libro, Me dicen la narcosatánica, es el primero que se presenta en una cárcel
Es la primera vez que la presentación de un libro se realiza en la cárcel.
No podía ser de otro modo cuando la autora de éste se llama Sara Aldrete y cumple en el Reclusorio Femenil Oriente una condena de 50 años.

Hoy, tras once años de encierro, Sara Aldrete ha decidido contar su historia a través de un libro: Me dicen la narcosatánica (Editorial Colibrí 2000).

Precisamente por eso una voz masculina, que procedía sin embargo de un cuerpo femenil, dijo en la puerta del Reclusorio a los periodistas:

—Por aquí por favor...

Después de asentar sus datos en el libro de registros, reporteros e invitados fueron introducidos en un vestíbulo de metal, de color rosa, donde se les revisó minuciosamente de pies a cabeza.

"Sacábamos los fragmentos del libro a escondidas, entre otros papeles, semana tras semana", recordaría después el editor Sandro Cohen.

Por lo pronto era necesario dejar que un par de manos hábiles, con tosca amabilidad, revisaran cada uno de los objetos guardados en los bolsos, revolvieran los bolsillos, hurgaran entre la ropa.

Siguiente paso: intercambiar credenciales e identificaciones por un gafete de color amarillo, y recibir dos sellos de luz ultravioleta en el antebrazo, antes de internarse en el largo pasillo de ladrillos, un túnel decorado con imágenes religiosas y paisajes brillantes, que desembocaba en una nueva reja, una nueva mesa de registro.
Para asistir a la presentación del libro de Sara Aldrete, en fin, era necesario anotar, de nueva cuenta, los nombres, la hora de llegada, el motivo de la visita.
Sólo así era posible acceder al comedor dividido y lleno de guardias cuyas mesas habían sido arrinconadas en una esquina, al lado de una pequeña tienda provista de alimentos y artículos de limpieza.

No hubo que esperar mucho tiempo: Sara AldreTe apareció de pronto, vestida de beige reglamentario y su presencia, de 1.82 metros, así como su larga melena rubia, acapararon las miradas que la siguieron con cámaras de televisión.

El moderador, Eduardo Vásquez, ofreció la bienvenida y refirió el acto "de valor ético y literario de la autora, para enfrentar a través de la escritura los hechos que sólo ella podía narrar". Dijo a continuación el escritor y periodista Víctor Ronquillo:


-Estamos viviendo un hecho histórico, es la primera vez que se presenta un libro en un penal, escrito por alguien que habla de su verdad sin ninguna restricción, y exige justicia.

Antes se prohibían los libros en los penales, ahora se hacen en ellos, si afuera cuesta trabajo escribir uno, adentro cuesta el doble.
Después, Ronquillo se refirió al trabajo de Aldrete, como un texto en el que predomina un lenguaje pulido, directo, filoso y conmovedor, que a pesar de contar una historia negra, no cae en el amarillismo.

"Ha vivido otro terror terrible, enfrentarse a la justicia mexicana", dijo el presentador, que cuestionó sobre los cabos sueltos del caso:

"¿Quiénes eran sus aliados, personajes vinculados a la política?

¿Por qué se le prendió fuego a la casa donde supuestamente se celebraban los crímenes, en un hecho que parece salido de una película del Santo?

¿Dónde está la lista de los ahijados, protegidos de Constanzo?






Comentario personal.......

Hay muchísimas lagunas en todo el proceso que se le llevó a Sara Maria Aldrete, tal vez había muchísimos intereses de por medio, gente que quería silencio, y buscaba culpables, si ella tuvó alguna culpa, ella es una mujer valiente, una guerrera, ella estará conforme con pagar lo que sea su deuda ante la sociedad,

¿¿¿¿¿ pero porque ella tiene que pagar las culpas de otros ????

ese grupo comandado por Constanzo llevaba años operando en el distrito federal,
¿ como es posible que le carguen a ella toda la culpa ?????

La muerte de constanzo beneficio a quienes??????

POLÍTICOS, JEFES DE POLICIA, ARTISTAS, PERSONALIDADES IMPORTANTES........

¿¿¿ Hasta cuando seguirán pagando justos por pecadores?????

Y los verdaderos culpables, hasta cuando seguirán sus crímenes impunes, gracias a su dinero y poder ???????



La expectación terminó cuando Sara Aldrete hizo uso de la palabra:

"He contado mi historia a quien quiera escucharla, he dicho mi verdad cuantas veces tuve un micrófono, y también cuando fui aprisionada por unas manos ahogantes, torturadoras;

pero siempre pesó más la versión que propagó la nota roja
historia sanguinaria que cercenó mi libertad física y creó el lado oscuro de Sara Aldrete,
conocida mundialmente como la narcosatánica, la sacerdotisa, la madrina, la amante del diablo, la come niños, la bruja diabólica...

Señores y señoras, hoy como ayer, no pido perdón, clamo justicia para mí y para todas las mujeres inocentes que aquí vivimos.

Hoy hago uso del poder de la escritura, el mismo poder y la misma fuerza con la cual se difundió el escándalo.


A los 11 años, una semana de haber entrado a este lugar, hoy es un día diferente.

He conseguido ir más allá de las paredes altas, tristes y custodiadas por enormes torres con faros que parecieran castigar con sólo mirar su enceguecedora luz.

Hoy puedo volar como los aviones que cruzan el pedazo de cielo de las canchas de volibol.

Hoy he llegado al cielo como los espíritus avanzados.
Los jueces pudieron encerrar mi cuerpo pero mi palabra es libre, tan libre como el libro que hoy les presento.

Sara Aldrete, de propia mano ha escrito esta historia para que ustedes formen su propio juicio"


Año 2000






La Crónica de Hoy. 24 de mayo de 2000. Cultura. Página 13.

En el siglo XX, Sara personificó el mito de la bruja: Josefina Estrada

Sandra Licona

Ahora, recién cumplidos los 35, Aldrete decidió escribir "mi verdad de los hechos".
Para estar en condiciones de hacerlo, asistió durante tres años al taller literario que imparte en el Reclusorio Femenil Oriente la escritora Josefina Estrada quien, según dice, suele inculcar a sus discípulas "la obligación moral de todo escritor, incluso incipiente, de retratar a su sociedad".

Fue precisamente Estrada quien impulsó a Sara Aldrete a escribir sus memorias.

"En un principio las reclusas se dicen demasiado ahogadas por la cárcel como para ponerse a escribir sobre ella. Pero al final de cuentas acaban entendiendo mi idea: al hacerlo, ellas pueden empezar a ver el encierro de otra manera, incluso riéndose de éste", explica Estrada en entrevista.

—Me costó trabajo convencer a Sara —recuerda—. Todavía le era muy doloroso el recuerdo de los hechos en que se vio envuelta.
Sin embargo, cuando comenzó a escribir, sólo le llevó un año concluir el libro.

De acuerdo con Estrada, "todos los mitos de brujería que la Inquisición se encargó de atacar —pero también de propagar y acrecentar— se hicieron vigentes o se personificaron de nueva cuenta en Sara Aldrete".

Explica la tallerista:

—Sara viene a ser la bruja del siglo XX en México y al parecer también en el mundo entero. Todo mundo habló de ella y escribió sobre ella. Cuando ella dijo: "soy inocente", no le creímos porque fue más fuerte el mito de la bruja y a una bruja no se le cree: se le teme y se le mata.

—¿Cuál sería, en su opinión, la aportación de este libro?

—La revisión de nuestra sociedad, sin lugar a dudas. Qué prontos estamos al castigo cuando una mujer trasgrede, y más si es hermosa e inteligente.

Por otra parte, más allá del simple testimonio, el libro posee características literarias notables, aunque a mí me parece más importante su característica vivencial.

—¿Después de tratarla estos años, qué opina de Sara?

—Mi experiencia en la cárcel indica que una mujer sólo puede fingir una personalidad o un estado de ánimo durante cuatro meses.

Y en once años ella nunca ha recibido una llamada de atención ni ha sido catalogada de problemática. Su expediente está limpio.

Por eso dice que ella estaba readaptada desde antes de llegar al Reclusorio. Sin embargo, ahí está el libro para que cada lector haga su propio juicio.

Aldrete, sin embargo, ha insistido en la excepcionalidad de su ser, en un sentido premonitorio que la ha acompañado desde que era niña.

Comenta Josefina Estrada:

—Ella decía que desde niña se dio cuenta de que tenía poderes paranormales, y que la gente a su alrededor también se dio cuenta.

Pero anécdotas de este tipo no están en el libro, porque ella no quiso contarlas para no echarle más leña a la hoguera.

Sin embargo, cree que debe de empezar a decirlo porque ya existen muchos estudios sobre el tema.
Dice que antes se sentía extraña, pero ahora está convencida de que no es la única.

En efecto, puede vaticinar muertes. Por ejemplo, a alguna compañera le ha dicho: "comunícate a tu casa, con tus tías, vinieron a visitarme y me han dicho que llames".
La persona llama y sabe que se está muriendo una de las tías.

En alguna ocasión se encontró con una niña y pensó: "No es de este mundo, es preciosa, ella es un ángel", y la pequeña falleció a los tres años de leucemia.

Son cosas que espantaron a la gente de su pueblo, y encantaron a Adolfo de Jesús Constanzo. Por eso no la quería soltar.


Comentario personal.....

“QUE BRUJA NI QUE BRUJA”.........

El hecho de ser más sensible y percibir la energía, de la cuál estamos compuestos y que no muere, simplemente se transforma,
no indica que sara sea una persona descomunal...ni que sea bruja, ni que tenga poderes ajenos a los que tenemos todos los seres humanos....
Ella Es un ser sensible, y con un espiritú libre,
la hipersensibilidad que ella tiene y que se vé reflejada en sus multiples escritos y poemas,
la hacen ser una mujer muy perceptiva y detallista;
no por eso significa que tiene poderes extraños ni maravillosos.......

tampoco está bien que se magnifiquen los hechos.......esas experiencias son vivencias que todos en alguna ocasión hemos vivido, en circunstancias de peligro, de enfermedad, ó de un gran estado de quietud interior, espiritual y mental.

y no por eso sé nos llama brujos.....
todos en la vida hemos tenido experiencias paranormales........
ella es un ser humano sutil y amoroso que ha sabido llevar a cuestas valientemente su gran pena, y ha sabido cargar con los delitos que ella no cometió.............
que bruja ni que bruja.............basta de tanta injusticia.... HASTA CUANDO ?????.





Unomásuno, 2 de junio de 2000. Cultura. Página 36.

Sara Aldrete: "me dicen la narcosatánica"



La semana pasada ocurrió algo inédito en los anales de la literatura mexicana: fue presentado el libro de Sara Aldrete en el interior del Reclusorio Femenil Oriente donde la autora permance desde hace once años a raíz de ser acusada como pieza clave en los crímenes y tráfico de drogas de la banda conocida como Los Narcosatánicos.

No es algo extraordinario que los reclusos hagan literatura, pero sí que publiquen libros y los presenten en la cárcel.
Al acto en cuestión asistieron alrededor de una treintena de reporteros y amigos de los editores, además de los encargados de hacer los comentarios.

Se extrañó, no obstante, la asistencia de las internas: ni siquiera se permitió entrar al lugar de la presentación a las mujeres que asisten al taller literario que coordina en ese lugar la escriora Josefina Estrada y del cual salió el libro de Sara. De seguro las autoridades del Reclusorio temieron que las prisioneras hicieran un numerito aprovechando la presencia de la prensa.

Aún así conviene acercarse al trabajo de Sara, porque sea culpable o inocente, hace aflorar innumerables vicios de la sociedad mexicana y de las formas en que actúan nuestra policía y nuestros jueces: conociéndolos, uno no sabe quiénes son más siniestros, ellos o los asesinos narcosatánicos.



Ojalá los funcionarios correspondientes organicen la presentación del libro de Sara Aldrete para sus compañeras de cárcel: ya se sabe, las de la literatura y la imaginación son alas poderosas que liberan al mundo de los barrotes más temibles.




Mujeres de Contenido. Agosto 2000. Página 64.

Sara María Aldrete: "Me llaman la narcosatánica"

Por Sonya Valencia

Ésta es la historia de una hermosa mujer a quien se acusó de encabezar una "secta narcosatánica" culpable del sacrificio de 13 personas. En la cárcel donde purga una condena de 50 años, Sara presentó hace poco su libro Me dicen la narcosatánica y nos contó su versión del caso que conmovió a todo México y fue comentado incluso en diarios del extranjero.

Cierto día de abril de 1989 se produjo una balacera entre agentes policíacos y supuestos maleantes en una calle de la colonia Cuauhtémoc de la capital de la República. Cuando la policía entró en el departamento desde donde les habían disparado, encontró en un clóset los cadáveres ensangrentados de dos individuos: Adolfo de Jesús Constanzo y Martín Quintana.

El reclusorio Preventivo Femenil Oriente del Distrito Federal se halla por los rumbos de Xochimilco: es un rectángulo de altísimas bardas de ladrillo y con las clásicas torretas. Tras cubrir los estrictos requisitos de rigor, cruzar por un largo corredor y escuchar cómo a nuestras espaldas se cerraban varios pares de rejas, somos introducidos en un cuartito con paredes de ladrillo barnizado, amueblado con una mesa redonda, sillas y una planta como adorno.

Ahí nos espera Sara María. El aspecto de la mujer que, salvo reducción de pena por buena conducta y otras atenuantes, abandonaría la prisión en el año 2039, nos impresiona: con 1.86 de estatura, bien torneada, de cabello rubio casi a la cintura y ojos color miel muy intenso, casi amarillo, Sara María Aldrete Villarreal viste una falda al tobillo, chaleco y un suéter delgado.
Luce un juego de aretes, pendiente y anillo con perlas, y pulseras de plata. Impecablemente maquillada, aclara al notar nuestra sorpresa: "Aquí nos permiten usar la ropa que deseemos e incluso pintarnos el cabello".

Los jueces condenaron a Sara (quien se proclama inocente) por haber participado en el sacrificio de 13 personas cuyos cadáveres fueron localizados en un cementerio clandestino en las inmediaciones del rancho Santa Elena, de Matamoros, Tamaulipas.

En contacto con lo sobrenatural

Nacida en Matamoros en 1964, Sara tuvo una infancia normal.
Su padre (ya jubilado) fue empleado de la Comisión Federal de Electricidad y su madre cuidó del hogar y de las tres hijas del matrimonio.

Desde niña experimentó ciertas manifestaciones de lo sobrenatural, entre ellas sueños premonitorios. "A los 5 años soñé que a mi hermana recién nacida un monstruo le devoraba la cabeza. Desperté y corrí a verla en su moisés: había una tarántula cerca de su cabeza. Llamé a mi mamá y ahuyentó al animal, pero nunca vi que lo mataran. Por eso sigo buscándolo. Ahora tengo pánico a las arañas."

Estudiante aplicada, la hoy reclusa cursó la carrera de maestra en educación física en la Universidad de Brownsville, Texas. Allí laboró como secretaria e instructora en los clubes de educación física y danza.

El encuentro

A los 18 años, Sara se casó con un joven estadunidense, aunque el matrimonio apenas duró unos meses: "Regresé a casa de mis padres, contiué mis estudios y a los 22 años conocí a Aldolfo de Jesús Constanzo".

A finales de julio de 1987 Sara (por entonces una belleza espectacular), acompañada por una de sus hermanas, conducía su automóvil por las calles de Matamoros cuando el Grand Marquis negro con dorado de Adolfo se les emparejó.

"Fue como si nuestro encuentro estuviera cronometrado. Él nos empezó a seguir haciendo señas para que nos detuviéramos. Traía placas de Jalisco y eso me dio temor: era un forastero. Al alcanzarnos, atravesó su coche frente al nuestro y yo troné los dedos para que se moviera. No hizo caso y cuando lo tuve ante mí, me impactó: era un hombre sumamente atractivo, como de unos 24 años, de casi 1.90 de estatura, cuerpo atlético, ojos verdosos, cabello castaño claro, facciones muy finas para ser tan recio; tenía sonrisa cautivadora, mirada hipnótica y, sobre todo, un aura enorme que me sedujo."

Adolfo ostentaba una serie de collares multicolores: "Supe que eran los que usaban los santeros en la religión yoruba y lucumí, porque en ese momento, de vacaciones en la universidad, yo tomaba un taller de antropología y realizaba una investigación sobre santería".

"Soy brujo", le respondió Adolfo con sarcasmo y acento de cubano-estadunidense cuando Sara preguntó el porqué de los collares: "Entonces le comenté sobre mi investigación y él ofreció ayudarme —prosigue la señora Aldrete—.
Con él estaba Martín Quintana, su asistente personal (después supe que era su mayordomo número uno dentro de la santería y una de las parejas sexuales). Así nació nuestra amistad".

Adolfo residía en la ciudad de México, pero iba a Matamoros con regularidad: ‘‘Pretendía una relación más íntima conmigo. No obstante, hubo algo que me impidió ir más allá. Además, era bisexual. Cuando me negué, se molestó mucho y dejó de llamarme por un tiempo", explica Sara.

El iniciado

Más adelante volvieron a frecuentarse, siempre con Martín presente. Si bien Sara afirma que jamás llegó a tener contacto sexual con Adolfo, atesoraba la amistad de éste: "Un día le hablé acerca de un amigo que afrontaba muchos problemas: Elio Hernández Rivera (coacusado de Sara y en la actualidad preso en Almoloya de Juárez), un agricultor a quien le habían matado un hermano por supuesto narcotráfico. Pedí a Adolfo que lo socorriera por medio de la santería".

Adolfo se había incursionado en la santería en Haití, adonde su madre Aurorita (una santera muy famosa en Miami), lo había mandado siendo niño. ‘‘Por ello efectuaba los ritos en patois, un dialecto haitiano", cuenta Sara, cuyo rostro cambia de atractivo a desagradable y su expresión de angustia a placer, de olvido a remembranza.

‘‘Mi primer encuentro con la santería —apunta— fue en la iniciación de Elio Hernández, en marzo de 1988.
Ocurrió en la casa que Adolfo poseía en el fraccionamiento Las Alamedas, estado de México.
Él me mostró allí, orgullosísimo, obras de arte italianas y egipcias, al igual que una gran caja de seguridad repleta de billetes atados con ligas, varios cuadros al óleo y lingotes de oro que parecían tener un sello de banco".


Sara Aldrete presenta su libro.....


La interna Sara Aldrete presentó su libro "Me Dicen la Narcosatánica"
desde el interior Reclusorio Femenil Oriente.


La interna Sara Aldrete presentó la noche de este lunes su libro "Me Dicen la Narcosatánica" desde el interior Reclusorio Femenil Oriente,
apoyada por el Instituto de Cultura de la Ciudad de México, Editorial Colibrí y autoridades penitenciarias.

"Hoy como ayer no pido perdón, clamo justicia, para mí y para todas las mujeres inocentes que aquí vivimos. Hoy hago uso del poder de la escritura, el mismo poder y la misma fuerza con la cual se difundió uno de los episodios más escandalosos de la nota roja", dijo Aldrete.

Lejos de su familia, Sara María Aldrete Villarreal concibió la idea de plasmar de su puño y letra su historia en 20 meses dentro del Taller de Creación Literaria que el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) ofrece a las reclusas.

Para Sara Aldrete su libro representa la libertad de pensamiento y escritura, su versión de los hechos y su realidad con el santero cubano Adolfo de Jesús Constanzo.

"Es la historia sanguinaria que cercenó mi libertad física y creó el lado oscuro de Sara Aldrete, ahora escribo mi versión sin temor a sabiendas de que ya nadie puede hacerme más daño del que he sufrido, el que me ocasionaron al separarme de mi familia, esas poderosas raíces que a lo largo del tiempo me han mantenido en pie", expresó Aldrete.

Constancia para poder "escupir palabras hechas de sangre y para sacar las cruces que le estaban desgarrando el alma",
Sara compartió su vida a Josefina Estrada, la editora de su libro.

Durante la presentación del libro tomaron la palabra Sandro Cohen y Josefina Estrada, editores del libro; Salvador Castañeda en representación del INBA; Eduardo Vázquez, Director de Desarrollo Cultural del Instituto de Cultura de la Ciudad de México, entre otros.

"A mi juicio el caso de los narcosatánicos removió antiguas fantasías y leyendas, antiguas maravillas y temores del mundo popular La belleza rubia de Sara, sus ojos amarillos, su inteligencia y su encanto personal ayudaron a materializar a la bruja", dijo Josefina Estrada.
Contenta por tener en sus manos un sueño hecho realidad, Josefina Estrada reclamó que las compañeras de Taller de Creación Literaria de Sara Aldrete no estuvieron presentes en el evento.

Fuente: Reforma | 23:13 Hrs
Por Leticia Fernández México, DF.-


MI COMENTARIO PERSONAL.........

EL ENCUENTRO DE SARA CON CONSTANZO FUE PERFECTAMENTE PLANEADO POR ÉL.......
ÉL CONOCÍA AL AMIGO DE SARA DESDE ANTES QUE SARA LO SUPIERA,
ÉL SE INFORMÓ DE ELLA, SUS GUSTOS, DONDE VIVÍA, EL TELÉFONO , ÉL SABÍA LOS MOVIMIENTOS DE SARA PASO POR PASO...EN ESTA VIDA MUY POCAS COSAS SON CAUSADAS POR LA COINCIDENCIA
TODO FUE UNA TRAMPA QUE LE PUSIERON PARA ACERCARLA AL GRUPO...
CONOCÍAN PERFECTAMENTE LOS INTERESES DE SARA PUESTO QUE CONSTANZO ESTABA RELACIONADO CON GENTE DE MATAMOROS EN PARTICULAR JÓVENES DE BUENAS FAMILIAS DE MATAMOROS, Ó DE PODER ECONÓMICO,
Y SARA SIEMPRE SOBRESALIÓ POR SU GRAN DESEMPEÑO ESCOLAR Y DEPORTIVO...
ASÍ QUE ERA UNA PERSONA QUE APARTE DE SER HERMOSA FÍSICAMENTE, ERA CULTA, INTELIGENTE Y TRIUNFADORA,
PERO HABÍA UNA DESVENTAJA EN SU CONTRA ELLA ERA UNA INOCENTE MUJER DE PUEBLO....
LA VICTIMA PERFECTA, PARA UN LOBO DESGRACIADO SIN ESCRÚPULOS......

PARA QUE VEA EL LECTOR QUE FÁCIL ES CAER EN LAS MANOS DE LAS MAFIAS,
LLAMESE SECTAS,
LLAMESE GRUPOS FANÁTICOS Ó RELIGIOSOS.....

SIEMPRE HAY UN BIG BROTHER
OBSERVANDO NUESTRA VIDA DIARIA....DISPUESTO A TRAICIONAR.



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